#Arte #Cultura #Filosofía #Reflexión #PensamientoCreativo
El vasto espectro de procedimientos pictóricos, junto con la diversidad de técnicas y materiales de los que hoy disponemos los artistas para proyectar nuestro lenguaje creativo, nos invita a establecer un paralelismo revelador. Este ejercicio comparativo nos permite aproximarnos con mayor claridad al hecho íntimo de la creación: a esa liturgia silenciosa que todo artista despliega en la gestación y ejecución de su obra.
Gran parte del pensamiento se materializa en el lenguaje, primera manifestación externa del acto humano de pensar. La segunda se concreta en la técnica o en el procedimiento de comunicación empleado. De este modo, el conjunto de las producciones exteriores de la mente constituye el sustrato esencial de lo que podemos denominar cultura trascendente.
En consecuencia, si el pensamiento no se exterioriza ni se encarna en una forma perceptible, la manifestación artística —en tanto que producto cultural tangible y compartido— no llega a existir.
Las palabras que empleamos habitualmente para comunicarnos, más allá de su etimología o significado, se componen de tres elementos fundamentales: la materia (letras, sonido, fonética), la forma (la organización, articulación y estructura) y el conceptus, es decir, la construcción o idea que el entendimiento configura. Este mismo esquema puede reconocerse en la creación artística: la dimensión material de la obra, su configuración formal y el diálogo interno que se establece entre líneas, formas, texturas y color.
Todo ello nos conduce, de manera gradual pero firme, hacia una estructura más profunda y de naturaleza metafísica: el núcleo originario de la obra, su estado primigenio, su esencia. Es ahí donde reside su verdadera razón de ser.
Desde esta perspectiva, las estructuras sensibles o matéricas de una creación —más allá de su apariencia estética— actúan como umbral, como vía de acceso a una comprensión más elevada. Nos facilitan la conexión con la auténtica esencia de la obra de arte, situándonos en un plano que trasciende la materia: un ámbito donde habita el concepto puro de Arte.
La intensidad de esta conexión dependerá, en última instancia, de la sensibilidad, la formación y la disposición interior de cada espectador; de su capacidad para percibir e interpretar ese lenguaje plástico y emocional que se despliega ante él. Un lenguaje que se sitúa en un plano superior, aquel que Platón identificó como el ámbito del intelecto y de las Ideas.
Josep Mª Alarcón

«PRIMUM COGNITUM» (2015). Técnica mixta, matérica.
(Ens est illud quod primum cadit in conceptione humana)

«Conocimiento intrínseco, la memoria de la tierra»(2015)
Museo de Arte Contemporáneo CAC Mijas Museum.

