«SECTIO AUREA» (Josep Maria Alarcón 2018)
Partiendo de la distinción entre conocimiento intuitivo y lógico, Benedetto Croce afirma que las obras de arte son, ante todo, intuiciones, con independencia de que puedan contener conceptos filosóficos. El arte recoge intuiciones similares a las de nuestra vida cotidiana, pero de una naturaleza más vasta y compleja. En la medida en que el arte intuye sensaciones e impresiones, este se constituye como la expresión de tales estados.
Bajo esta premisa, la obra se realiza plenamente en la expresión mental y no requiere necesariamente de una materialización física —como un cuadro, una escultura o un libro—. Así pues, lo que habitualmente denominamos «obra de arte» no es sino su exteriorización técnica. Como indica H. Bredin (2010, pág. 95), esta postura es más fácilmente defendible en el ámbito de la literatura, que representaba para Croce el paradigma artístico por excelencia.
Por todo ello, la creación artística se define como una actividad mental cuya condición de «obra» es independiente de si llega a exteriorizarse o no. En este sentido, el autor propone una versión propia de la teoría del «arte por el arte» al sostener que este es autónomo frente a cualquier valor práctico; sin embargo, esta independencia solo existe antes de su manifestación física. Una vez que el arte se comunica como objeto, deja de ser ajeno a la utilidad o la moralidad. Del mismo modo, Croce se opone a todo debate basado en la técnica, pues considera que esta no pertenece a la esencia de la obra, sino únicamente a su proceso de exteriorización.

«NARCOLEPSIA» (Josep Maria Alarcón 2018)

«UNIVERSIA, F» (Josep Maria Alarcón 2014)